Gandarva nació en una casa familiar, a partir de una pregunta que nos acompañaba desde hace tiempo: ¿por qué era tan difícil encontrar zapatos bellos para formas de pie que no siempre cabían en las hormas tradicionales?
Empeines altos, pantorrillas distintas, tallas difíciles y maneras de caminar que pedían otra mirada. Queríamos crear ballerinas con aire clásico y carácter propio; tacos cómodos sin perder elegancia; botas con más posibilidades de ajuste y modelos capaces de acompañar la vida con belleza, memoria y presencia.
Inspirados en la elegancia de nuestras abuelas, en los zapatos de charol de la infancia y en el oficio de las cosas bien hechas, levantamos un taller donde cada par nace entre manos, cuero y tiempo.
Desde entonces, hemos creado zapatos en pequeñas partidas, con una mirada clásica y artística.
Hoy, con este Cyber, abrimos esta historia a nuevas coleccionistas, con modelos creados para caminar distinto, elegir mejor y volver al valor de lo hecho con intención.
Y este Día del Padre que se avecina, por primera vez, esa misma mirada se abre al universo masculino: una nueva línea de zapatos para hombres, nacida desde el mismo taller, la misma familia y la misma devoción por el oficio.